Hay viajes que, por mucho que los hayas preparado, consiguen sorprenderte. Eso es precisamente lo que nos ocurrió en Japón, un destino al que tenía muchas ganas de regresar y que finalmente pude recorrer con mi familia durante las vacaciones de verano.

Nuestro itinerario comenzó en Tokio, desde donde hicimos una excursión a Hakone. Después continuamos en tren bala hasta Kanazawa, atravesamos los Alpes japoneses visitando Shirakawa-go y Takayama y terminamos nuestro viaje recorriendo Kioto, Nara y Osaka.

Como asesor de viajes, quería aprovechar esta experiencia para conocer el destino de primera mano, descubrir alojamientos y restaurantes y comprobar personalmente cómo funcionan los desplazamientos entre ciudades. Pero, sobre todo, quería disfrutar del viaje en familia, pasear por sus barrios, probar su gastronomía y descubrir esos pequeños rincones que no siempre aparecen en las guías.

En este artículo os cuento nuestra experiencia, organizada por las principales zonas que visitamos, con los lugares que más nos gustaron y algunas recomendaciones para quienes estén pensando en viajar a Japón.

 

Tokio: una ciudad de contrastes

Tokio fue nuestra primera parada y el lugar donde pasamos cinco noches. Es una ciudad inmensa, con barrios muy diferentes entre sí, donde los grandes rascacielos conviven con pequeños templos, mercados tradicionales y tranquilos jardines.

Nos alojamos en Akasaka, una zona que nos resultó especialmente cómoda para movernos por la ciudad y que cuenta con una enorme oferta de restaurantes.

Akasaka: nuestro barrio durante la estancia

Llegamos a Tokio por la tarde y, después de instalarnos en el hotel, salimos a recorrer las calles de Akasaka.

Es un barrio lleno de restaurantes, pequeñas izakayas y calles comerciales, con mucho ambiente al caer la noche. Nos pareció una excelente zona para alojarnos, tanto por sus comunicaciones como por las numerosas opciones para cenar después de un día de visitas.

Nuestra primera experiencia gastronómica fue en Umaya, una izakaya tradicional japonesa donde disfrutamos de nuestra primera cena en el país.

Otra noche cenamos en Nagoya Cochin Ippo, situado en la planta baja del edificio Akasaka Biz Tower.

Asakusa y Ueno: el Tokio más tradicional

Nuestro primer día completo en Tokio realizamos una visita guiada con Ori, de Niponneando, que nos permitió descubrir algunos de los barrios más representativos de la ciudad.

Comenzamos en Asakusa, uno de los barrios tradicionales más conocidos de Tokio, donde visitamos el templo Sensō-ji, famoso por su gran puerta de entrada y sus calles comerciales.

Después nos dirigimos al parque de Ueno, uno de los espacios verdes más populares de la ciudad.

Para comer elegimos Botejyu Okachimachi, un restaurante especializado en teppanyaki situado en la planta superior del edificio de Uniqlo, junto a Ueno.

Tras el almuerzo recorrimos el mercado de Ameyoko, una animada zona comercial con numerosos puestos, tiendas y establecimientos gastronómicos. Es un lugar interesante para descubrir el ambiente cotidiano de Tokio, muy diferente al de sus grandes avenidas comerciales.

Shinjuku y Kabukicho: rascacielos y neones

Desde Ueno continuamos hacia Shinjuku, uno de los grandes centros comerciales y de ocio de Tokio.

Subimos a uno de sus miradores para disfrutar de las vistas panorámicas de la ciudad. Desde las alturas es cuando realmente se aprecia la enorme extensión de Tokio, con edificios que parecen prolongarse hasta el horizonte.

Terminamos nuestra visita guiada en Kabukicho, conocido como el barrio rojo de Tokio. Es una zona repleta de restaurantes, bares, karaokes y salones recreativos, con enormes carteles luminosos que crean una de las imágenes más características de la ciudad.

Shibuya: el Tokio más vibrante

Durante nuestra estancia en Tokio también visitamos Shibuya, uno de los barrios más famosos y animados de la ciudad, conocido por sus enormes pantallas publicitarias, sus centros comerciales y su inconfundible ambiente.

Su principal atractivo es el famoso cruce de Shibuya, considerado uno de los pasos de peatones más transitados del mundo. Ver cómo cientos de personas cruzan simultáneamente desde diferentes direcciones, rodeadas de enormes edificios y pantallas luminosas, es una de las imágenes más representativas del Tokio moderno.

Muy cerca de la estación se encuentra la estatua de Hachikō, el perro que se hizo famoso por esperar cada día a su dueño en la estación, incluso después de su fallecimiento. Su historia es todo un símbolo de fidelidad en Japón y la estatua se ha convertido en uno de los puntos de encuentro más conocidos de Tokio.

Shibuya es también un lugar perfecto para pasear entre sus grandes avenidas comerciales, descubrir las últimas tendencias japonesas y disfrutar del ambiente de una ciudad que parece no detenerse nunca.

Harajuku, Omotesando y el santuario Meiji

Otro de nuestros recorridos comenzó en el santuario Meiji, uno de los santuarios sintoístas más importantes de Tokio, rodeado de un gran bosque que transmite una sorprendente sensación de tranquilidad.

Después paseamos por el parque Yoyogi y continuamos hasta Omotesando, una elegante avenida con edificios modernos, tiendas y cafeterías.

A pocos minutos se encuentra Takeshita Dori, en el barrio de Harajuku, una calle completamente diferente, llena de tiendas de moda juvenil, establecimientos originales y mucho ambiente.

Esta zona permite descubrir en una misma mañana algunas de las caras más diferentes de Tokio: la espiritualidad de sus santuarios, sus grandes espacios verdes y las tendencias más modernas de la cultura japonesa.

Akihabara, Ginza y el mercado de Tsukiji

Akihabara fue otra de nuestras paradas. Es el barrio por excelencia de la electrónica, los videojuegos, el manga y el anime, con enormes edificios comerciales y tiendas especializadas.

Después de comer y recorrer sus calles, nos desplazamos en metro hasta Ginza, una de las zonas comerciales más elegantes de Tokio, conocida por sus grandes avenidas y edificios de arquitectura moderna.

En otra jornada visitamos los jardines del Palacio Imperial y continuamos hasta el mercado de Tsukiji, donde disfrutamos de una de las experiencias gastronómicas más auténticas del viaje: comer sushi frente a las pescaderías, rodeados del animado ambiente del mercado.

Odaiba: una perspectiva diferente de Tokio

Desde Ginza nos dirigimos a tomar el Yurikamome, el tren automático elevado que conecta el centro de Tokio con Odaiba.

El trayecto es una experiencia en sí misma, ya que ofrece magníficas vistas de la bahía y atraviesa el famoso Rainbow Bridge.

Pasamos la tarde recorriendo Odaiba, una isla artificial con grandes centros comerciales, espacios de ocio y agradables paseos junto al mar. Desde allí se obtiene una perspectiva completamente diferente de Tokio.

 

Hakone: una excursión entre lagos, montañas y volcanes

Desde Tokio dedicamos una jornada completa a conocer Hakone, una región montañosa famosa por sus aguas termales, sus paisajes volcánicos y las vistas del monte Fuji cuando las condiciones meteorológicas lo permiten.

Para organizar la excursión habíamos adquirido el Hakone Freepass, que permite utilizar diferentes medios de transporte de la zona.

Salimos desde la estación de Shinjuku en un tren directo hasta Hakone-Yumoto. Desde allí continuamos en autobús hasta Motohakone, junto al lago Ashi.

Nuestra primera visita fue el santuario de Hakone, situado en un precioso entorno natural. Caminamos hasta su famoso torii rojo, que se encuentra a orillas del lago y constituye una de las imágenes más conocidas de esta región.

Un recorrido en barco, teleférico y tren de montaña

Después de almorzar tomamos uno de los barcos turísticos que recorren el lago Ashi, disfrutando de las vistas de las montañas que lo rodean.

Desde el otro extremo del lago continuamos en teleférico hasta Owakudani, una espectacular zona volcánica donde se pueden observar fumarolas y emisiones de vapor procedentes del interior de la montaña.

Aquí probamos los famosos huevos negros, cocidos en aguas termales sulfurosas, cuya cáscara adquiere su característico color oscuro.

Continuamos el recorrido en teleférico hasta enlazar con el funicular y, posteriormente, con el tren de montaña que nos llevó de regreso a Hakone-Yumoto. Desde allí tomamos el tren de vuelta a Tokio.

Hakone es una excursión muy completa, en la que los propios desplazamientos forman parte de la experiencia. Conviene salir temprano y reservar un día entero para realizar el recorrido circular sin prisas.

 

Kanazawa: jardines, samuráis y barrios tradicionales

Después de nuestra estancia en Tokio, tomamos el shinkansen, el famoso tren bala japonés, con destino a Kanazawa, donde comenzaba nuestro recorrido por los Alpes japoneses.

Kanazawa es una ciudad con un importante patrimonio histórico, conocida por sus jardines, sus barrios tradicionales y su gastronomía.

Nuestra primera parada fue el mercado de Omicho, uno de los lugares más animados de la ciudad, con numerosos puestos de pescado fresco, marisco, frutas y productos locales.

Continuamos visitando el castillo de Kanazawa y los jardines Kenrokuen, uno de los jardines paisajísticos más famosos de Japón. Sus estanques, puentes, árboles y pequeños pabellones forman un conjunto que invita a pasear tranquilamente.

Terminamos la jornada en Higashi Chaya, uno de los antiguos barrios de casas de té de la ciudad. Sus calles conservan preciosos edificios tradicionales de madera que permiten imaginar cómo era el Japón de otras épocas.

Kanazawa es una parada muy interesante entre Tokio y los Alpes japoneses y ofrece una experiencia diferente a la de las grandes ciudades.

 

Shirakawa-go: el encanto de los Alpes japoneses

Desde Kanazawa tomamos un autobús a las 9:10 de la mañana que nos llevó hasta Shirakawa-go, donde llegamos a las 10:45.

Este pequeño pueblo, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, es conocido por sus casas tradicionales de estilo gassho-zukuri, construidas con grandes tejados de paja muy inclinados para soportar las abundantes nevadas del invierno.

En nuestro caso lo visitamos en verano, cuando los arrozales están verdes y las montañas que rodean el pueblo crean un paisaje espectacular.

Un pueblo que merece la pena recorrer sin prisas

Comenzamos subiendo al mirador, desde donde se obtiene la panorámica más conocida de Shirakawa-go. Después bajamos para recorrer Ogimachi, el núcleo histórico del pueblo, paseando entre sus casas tradicionales y sus pequeños caminos.

También visitamos la casa Wada, una de las viviendas históricas más representativas de Shirakawa-go, que permite conocer cómo era la vida tradicional de sus habitantes.

Habíamos reservado prácticamente cinco horas para visitar el pueblo. Aunque es posible conocer sus principales atractivos en menos tiempo, disponer de toda la mañana y parte de la tarde nos permitió disfrutar del entorno tranquilamente.

Uno de los momentos más agradables fue nuestra parada en Kyosyu, una preciosa cafetería de estilo japonés con una enorme cristalera que ofrece unas vistas espectaculares de las montañas y del pueblo.

Sentarnos allí a tomar un café y contemplar el paisaje fue una de las experiencias que más disfrutamos de esta etapa.

A las 15:45 tomamos el autobús hacia Takayama, atravesando algunos de los paisajes más bonitos de los Alpes japoneses.

 

Takayama: mercados tradicionales, sake, onsen y carne de Hida

Takayama fue una de las paradas que más nos permitió acercarnos al Japón tradicional.

Llegamos por la tarde y nos alojamos en el hotel Wood, donde disfrutamos de la experiencia del onsen, los tradicionales baños termales japoneses. Después de una jornada de visitas y desplazamientos, fue una forma estupenda de terminar el día.

Para cenar elegimos Hidagyu Maruaki, un restaurante especializado en carne de wagyu de Hida, uno de los productos gastronómicos más conocidos de la región.

Los mercados y el casco antiguo de Takayama

A la mañana siguiente recorrimos los mercados tradicionales de Takayama. Nos gustó especialmente el mercado situado junto al río Miyagawa, donde encontramos pequeños puestos de productos locales y un ambiente muy agradable.

Continuamos paseando por Sanmachi Suji, el precioso casco antiguo de la ciudad, con sus tradicionales casas de madera, comercios y destilerías de sake.

También visitamos la zona de templos y el parque Shiroyama, disfrutando de un paseo por un entorno mucho más tranquilo.

Para comer elegimos Ebisu Soba, un restaurante tradicional especializado en fideos soba y udon.

Por la tarde, a las 15:34, tomamos el tren panorámico para iniciar nuestro viaje hacia Kioto.

Este trayecto, que atraviesa parte de los Alpes japoneses siguiendo el curso de los ríos y pasando por pequeños pueblos y paisajes montañosos, fue uno de los desplazamientos más bonitos de todo el viaje.

Una experiencia que demuestra que, en Japón, los trayectos en tren pueden convertirse en un atractivo turístico por sí mismos.

 

Kioto: templos, jardines zen y barrios históricos

Kioto fue una de las etapas más completas de nuestro recorrido. Dedicamos varios días a descubrir sus templos, santuarios, jardines, barrios históricos y mercados tradicionales.

Es una ciudad con un patrimonio cultural extraordinario y, aunque sus principales atractivos están repartidos por diferentes zonas, merece la pena organizar las visitas por barrios para aprovechar mejor el tiempo.

Arashiyama y el Pabellón Dorado

Nuestro primer día completo en Kioto realizamos una visita guiada con Niponneando, comenzando por Arashiyama, en la zona noroeste de la ciudad.

Allí recorrimos el famoso bosque de bambú y visitamos el santuario Nonomiya, situado en un bonito entorno natural.

Continuamos hasta Kinkaku-ji, conocido como el Pabellón Dorado, uno de los monumentos más emblemáticos de Japón. Su edificio recubierto de pan de oro, reflejado en las aguas del estanque y rodeado de vegetación, ofrece una de las imágenes más representativas de Kioto.

Para comer regresamos al centro y elegimos Tonkatsu Katsukura, un restaurante especializado en tonkatsu, la tradicional chuleta de cerdo empanada japonesa.

Gion, Pontocho y las calles tradicionales de Higashiyama

Por la tarde recorrimos Gion, el conocido barrio tradicional de Kioto, famoso por sus casas de té y por ser uno de los lugares donde todavía se conserva la cultura de las geishas.

Paseamos por Hanamikoji-dori, una de sus calles más representativas, y por Pontocho, un estrecho callejón repleto de pequeños restaurantes y establecimientos tradicionales.

Después continuamos hacia Higashiyama, una de las zonas con más encanto de la ciudad.

Visitamos el templo Kiyomizu-dera y recorrimos las preciosas calles de Ninenzaka y Sannenzaka, rodeadas de casas tradicionales, pequeñas tiendas y cafeterías.

Terminamos en el entorno de la pagoda Yasaka, una de las imágenes más fotografiadas de Kioto.

Es una zona que merece la pena recorrer tranquilamente, disfrutando de sus calles y de los pequeños rincones que aparecen a cada paso.

Sanjūsangen-dō y Kennin-ji: dos templos muy especiales

Durante nuestra estancia también dedicamos una jornada a descubrir otros templos de Kioto por nuestra cuenta.

Comenzamos visitando Sanjūsangen-dō, uno de los templos que más me impresionaron de todo el viaje. En su interior alberga 1.001 estatuas de Kannon, la deidad budista de la compasión, muchas de ellas recubiertas de pan de oro.

El conjunto es realmente espectacular y constituye una visita muy diferente a la de otros templos de la ciudad. También disfrutamos de su bonito jardín.

Después caminamos hasta Kennin-ji, un templo budista especialmente conocido por sus jardines zen.

Nos gustó mucho el jardín Chōon-tei, un espacio de gran serenidad donde las piedras, el musgo y la vegetación crean una composición característica de la jardinería japonesa.

El mercado Nishiki y la gastronomía de Kioto

Otro de los lugares que visitamos fue el mercado Nishiki, una animada galería comercial donde se pueden encontrar todo tipo de productos gastronómicos japoneses.

Pescados, encurtidos, dulces tradicionales, pequeños establecimientos de comida preparada y numerosas especialidades locales convierten este mercado en una visita muy interesante para quienes disfrutan descubriendo la gastronomía de los destinos.

Durante nuestra estancia también comimos en Chao Chao, un restaurante especializado en gyozas, las populares empanadillas japonesas.

Por la tarde volvimos a pasear por Pontocho y Gion, regresamos al entorno de la pagoda Yasaka y subimos a Kyoto Tower para contemplar las vistas panorámicas de la ciudad.

Fushimi Inari y Nara: santuarios, templos y ciervos en libertad

Desde Kioto organizamos una excursión por nuestra cuenta utilizando la línea Nara de JR, que nos permitió combinar dos visitas muy interesantes en una misma jornada.

Nuestra primera parada fue Fushimi Inari, uno de los santuarios sintoístas más famosos de Japón, conocido por los miles de torii rojos que forman largos pasillos a través de la montaña.

Pasear bajo estos arcos es una de las experiencias más características de un viaje a Japón. El santuario está dedicado a Inari, deidad asociada tradicionalmente con el arroz, la agricultura y la prosperidad.

Después continuamos en tren hasta Nara, una de las antiguas capitales de Japón, conocida por su importante patrimonio histórico y por los ciervos que viven libremente en sus parques.

Los grandes templos de Nara

Comenzamos visitando Tōdai-ji, uno de los templos budistas más importantes de Japón, famoso por su impresionante edificio de madera y la enorme estatua de Buda que alberga en su interior.

Después continuamos hacia el santuario Kasuga Taisha, rodeado de un precioso bosque y conocido por sus numerosos faroles de piedra y bronce.

Durante el recorrido atravesamos el parque de Nara, donde los ciervos pasean libremente entre los visitantes. Es una de las imágenes más características de la ciudad.

Para comer elegimos Yamato Brewery, una cervecería artesanal situada en la calle comercial Higashimuki.

Por la tarde seguimos paseando por Nara, visitamos el entorno de la pagoda de Kōfuku-ji y regresamos a la estación de JR atravesando Naramachi, el antiguo barrio comercial, con sus calles estrechas y sus casas tradicionales.

Nara es una excursión que merece la pena incluir en un primer viaje a Japón, especialmente por la combinación de patrimonio histórico, naturaleza y ambiente tradicional.

 

Osaka: gastronomía, grandes avenidas y barrios llenos de vida

Osaka fue nuestra última gran parada. Después de varios días recorriendo templos y barrios tradicionales, nos encontramos con una ciudad moderna, animada y con una personalidad muy diferente a la de Kioto.

Para conocerla realizamos un free tour que nos llevó por algunos de sus barrios más interesantes.

Dotonbori, Amerikamura y Namba

Comenzamos recorriendo Amerikamura, un barrio conocido por sus tiendas de moda urbana, su cultura juvenil y su ambiente alternativo.

Continuamos hasta Dotonbori, probablemente la zona más famosa de Osaka. Sus enormes carteles luminosos, sus restaurantes y el canal que atraviesa el barrio crean una de las imágenes más reconocibles de Japón.

Muy cerca descubrimos Hozenji Yokocho, un pequeño callejón tradicional con suelo empedrado y faroles que contrasta con las grandes avenidas comerciales de los alrededores.

También recorrimos Namba Walk, una extensa galería comercial subterránea, y Den Den Town, una zona especializada en electrónica, videojuegos, manga y anime que recuerda a Akihabara, en Tokio.

El mercado Kuromon: otro paraíso gastronómico

Uno de los lugares que visitamos fue el mercado Kuromon, famoso por sus numerosos establecimientos de alimentación y comida preparada.

Pescados, mariscos, carne, frutas y una enorme variedad de especialidades japonesas llenan sus puestos. Es un lugar muy interesante para pasear y descubrir la gastronomía local.

Nos gustó tanto que regresamos al día siguiente para comer allí.

El castillo de Osaka

Nuestra última jornada de visitas comenzó en el castillo de Osaka, uno de los monumentos históricos más representativos de la ciudad.

Rodeado de grandes murallas de piedra, fosos y extensos jardines, el castillo ofrece un agradable contraste con la moderna Osaka.

Después regresamos al mercado Kuromon para comer y disfrutar de nuestras últimas experiencias gastronómicas antes de finalizar el viaje.

 

Nuestros consejos para organizar un viaje a Japón

Después de esta experiencia, hay varias recomendaciones que considero especialmente importantes para quienes estén preparando su primer viaje a Japón.

La primera es organizar bien el itinerario. Japón ofrece tantísimas posibilidades que resulta tentador intentar visitarlo todo, pero conviene seleccionar las zonas y dedicar a cada una el tiempo suficiente.

También es fundamental elegir bien la ubicación de los hoteles. Alojarse cerca de estaciones de tren o metro facilita enormemente los desplazamientos y permite aprovechar mejor las jornadas.

Otro aspecto importante es combinar las grandes ciudades con zonas rurales. Tokio, Kioto y Osaka son destinos imprescindibles, pero nuestra experiencia en Kanazawa, Shirakawa-go y Takayama aportó una dimensión completamente diferente al viaje.

Por último, recomiendo reservar tiempo para disfrutar de la gastronomía y de las pequeñas experiencias cotidianas. Una cena en una izakaya, un paseo por un mercado tradicional, un baño en un onsen o un café con vistas a las montañas pueden convertirse en algunos de los mejores recuerdos del viaje.

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