Viaje en grupo a Rumanía

Hace unos días regresamos de nuestro viaje en grupo a Rumanía. Fue un viaje precioso, en el que durante 9 días recorrimos gran parte de la joya de los Cárpatos, haciendo muchos kilómetros, pero descubriendo lugares increíbles.

Viernes 19 de junio

El viaje comenzó temprano a las puertas del aeropuerto de Alicante, momento en que todo el grupo se veía al completo por primera vez. Tras una breve presentación, se repartió la documentación y pudimos empezar a conocernos mejor entre todos. Una vez facturado el equipaje y superado el control de seguridad aprovechábamos para desayunar algo antes de embarcar. Despegábamos a las 10:15 y aterrizábamos las 14:40, tal y como estaba previsto.

Después de recoger el equipaje conocimos a Rodica, nuestra guía y contacto en Rumanía, quien iba a acompañarnos durante todo el viaje. Esa misma tarde aprovechamos nuestra llegada en bus a la capital para hacer un recorrido panorámico, con su parada obligatoria frente al Parlamento por supuesto, continuamos con visitando el Museo del Pueblo y ya nos dirigimos al centro de Bucarest para cambiar algo de dinero en efectivo y recorrer a pie sus calles. 

Acabamos el día alojándonos en el hotel y cogiendo la cama con muchas ganas, ya que el primer día siempre es exigente.

Sábado 20 de junio

Hoy amanecimos temprano, y es que empezábamos nuestro camino hacia el norte del país. Tras el desayuno cargamos maletas en el bus y partíamos rumbo al Castillo de Peles, fue una visita increíble para comenzar el circuito, y es que el lugar donde se encuentra, y su interior completamente tallado en madera nos dejó fascinados. Al acabar la visita pudimos disfrutar de una comida típica en el restaurante Vânătoresc, una primera toma de contacto con la gastronomía local, que no decepcionó.

Al terminar la comida retomamos nuestro camino hacia otro castillo, esta vez el famoso Castillo de Bran. La vistas y el paisaje que lo rodean te dejan sin palabras, aunque hay que decir que con el sol que lucía en el cielo, el "Castillo de Drácula" no era tan aterrador.

Finalizamos el día llegando a la última ciudad, Brasov. Al llegar recorrimos sus calles con el autobús, y luego pudimos hacer unas compras de las famosas cremas de Gerovital antes de regresar a pie hasta el hotel.

Domingo 21 de junio

Tercer día de viaje, hoy pudimos aguantar en la cama algo más ya que nuestra primera visita era a pie en la misma ciudad de Brasov, algo que vino muy bien para recargar pilas. La visita duró casi 3 horas, pero tuvimos algo de tiempo libre para tomar algo y refrescarnos un poco, ya que empezábamos a intuir que el sol iba a ser un compañero más en el viaje.

Para la comida fuimos al restaurante Vânătorul a 12km de la ciudad. Estaba en plena naturaleza, un lugar que nos dejó a todos maravillados por su cantidad de arboles y el estilo rústico conseguido con las estructuras de madera.

Continuamos la ruta hasta llegar a la ciudad de Sibiu, y aprovechamos esa misma tarde para hacer la visita a pie por el casco histórico, recorriendo sus calles, plazas y murallas. Además, coincidimos con el Festival Internacional de Teatro de Sibiu, lo que nos permitió disfrutar de una ciudad llena de gente y con muchísimo movimiento, toda una suerte.

Lunes 22 de junio

El hacer la visita de Sibiu el día anterior nos permitió alargar un poco el tiempo de descanso. Una vez terminamos de desayunar, montamos al bus con nuestro equipaje para continuar el camino en dirección a Sighisoara, ciudad Patrimonio de la Humanidad. Allí pudimos ver sus monumentos principales, subimos por la escalera cubierta contando sus más de 150 pasos, ya que Rodica prometió regalos para quien el número exacto de escalones, visitamos la casa donde nació Vlad Tepes e incluso comimos ahí, ya que hace años se convirtió en Vlad Dracul Restaurant.

Por la tarde partimos rumbo a Targu Mures, la ciudad de las rosas, que nos recibió con un aguacero tremendo poniendo a prueba la habilidad de Vasi, nuestro conductor, que consiguió dejarnos en la misma puerta del hotel y así evitar que nos mojásemos al bajar. Cuando paró la lluvia salimos a pasear por libre para ver la ciudad, sus catedrales y sus flores.

Martes 23 de junio

Esta vez tocaba madrugar un poco más, y es que en el día de hoy íbamos a recorrer varios kilómetros, empezando por el tramo que nos llevaba hasta Bistrita, ciudad que visitamos a pie, y donde pudimos subir a lo alto de su campanario para disfrutar de unas vistas preciosas de la ciudad. Comimos en el Grand Hotel Coroana y al acabar salimos hacia Gura Humorului.

Esa tarde recorrimos pasamos varias horas en la carretera, pero fue un viaje muy bonito, ya que aprovechamos que atravesamos el Paso Borgo llegando a una altura de 1200 metros y disfrutamos de unas vistas espectaculares, tanto a lo largo del camino como en la parada que hicimos en el punto más alto.

Miércoles 24 de junio

Hoy llegaba el plato fuerte del viaje, la visita a 3 de los Monasterios de Bucovina, considerados Patrimonio de la Humanidad.

A las 08:30 salíamos del hotel camino al primero de ellos, el Monasterio de Sucevita. En cuanto entramos al recinto y vimos las pinturas exteriores nos quedamos sin palabras, totalmente maravillados. Además, tuvimos la suerte de que estaban a mitad de la Divina Liturgia (misa) en honor a San Juan Bautista, lo cual aportó un toque muy especial a esta primera parada. Continuamos la ruta, esta vez camino al Monasterio de Moldovita donde, al igual que en el anterior,  pudimos apreciar su belleza desde el primer momento, disfrutando igualmente de sus pinturas exteriores y viendo mucho mejor el interior de la iglesia, ya que la misa había terminado y no encontramos tanta gente en el interior.

Hicimos la parada para comer en la Pension Elegance ubicada en un lugar muy bonito antes de seguir el trayecto hacia el último monasterio. Tras la comida llegábamos al monasterio más famoso de todos, el Monasterio de Voronet, conocido como "La Capilla Sixtina de Oriente" por su particular color azul y por su pared oeste, donde aparece representado el juicio final con gran detalle. 

Al finalizar las visitas de los monasterios partimos hacia Piatra Neamt, ciudad donde pasaríamos esa noche y que nos permitía acortar el trayecto que tendríamos que hacer al día siguiente para regresar a Bucarest.

Jueves 25 de junio

Comenzábamos el camino de regreso a Bucarest, el día de hoy era posiblemente el más tranquilo de todos, puesto que íbamos a pasar la mayor parte del día en carretera volviendo a la capital por una de las autopistas del país. A medio día hicimos la parada para comer en el restaurante Berthelot, justo al lado del Mausoleo de Maresesti, construido en memoria de los héroes de la 1º Guerra Mundial.

Una vez repusimos fuerzas continuamos el camino de regreso a la capital rumana casi 6 días después. Llegamos directamente al hotel, y tras dejar el equipaje en las habitaciones y descansar un poco tras tantas horas en el bus, salimos a dar una pequeña vuelta, e incluso hubo varias personas del grupo que aprovecharon para cenar en dos de los restaurantes más conocidos de la ciudad, donde disfrutaron de buena comida y espectáculos en directo.

Viernes 26 de junio

Llegábamos al último día completo del viaje, y para esta mañana nos quedaba una última visita, en este caso nos esperaba el Monasterio de Snagov, lugar donde se dice que se encuentra enterrado el temido Drácula. Al igual que cuando visitamos su castillo, el sol lucía en el cielo dándonos el día más caluroso de todo el viaje, por lo que no pasamos mucho miedo visitando la tumba de Vlad.

Para la comida regresamos a la ciudad, donde paramos en el restaurante Noblesse para disfrutar de la última comida en grupo. Al acabar regresamos al hotel para reponer fuerzas y, gracias a haber hecho la visita el primer día, pudimos aprovechar para recorrer sus calles libremente, y así disfrutar de la tarde cada uno a su ritmo. 

La noche de hoy llegó más pronto que nunca, no de manera literal, si no porque debido a la hora del vuelo al día siguiente teníamos que despertarnos de madrugada y claro, si queríamos descansar un poco había que irse a dormir con el sol todavía presente.

Sábado 27 de junio

Nos despertamos en plena noche, y es que a las 03:00 salíamos con el autobús en dirección al aeropuerto. El hotel nos preparó unas bolsitas de picnic para desayunar algo y, tras facturar las maletas, pasar los controles de seguridad y localizar nuestra puerta de embarque pudimos sentarnos y comer tranquilamente mientras esperábamos la hora de embarcar.

Despegábamos 10 minutos más tarde de lo previsto, pero aterrizábamos incluso 5 minutos antes de lo esperado. Una vez con los pies en Alicante ya solo quedaba recoger las maletas de la cinta de equipajes y despedirnos.

Después de tantos días juntos no solo termina el viaje, ponemos fin a una convivencia en grupo en la que durante 9 días hemos compartido risas, cansancio, fotos, prisas, sueño... pero sobre todo recuerdos de una experiencia maravillosa que seguro recordaremos para siempre.

 

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